Cuarto y mitad de mujer

Maruja Torres a El País – 23 IX 2012

A veces me entrego a un ejercicio imaginativo que consiste en reproducir en mi mente el siguiente cuadro: un labora­torio repleto de sesudos varones, cubiertos con batas blancas y dotados con los instrumentos -lupas, olfatómetros, bus­cadores de venas ofuscadas, detectores de pústulas, pipiólogos y cagólogos, me­didores de flatulencias, etcétera- pro­pios de su trabajo, ocupados todos en la investigación de los males que acechan a la mujer de ayer y de siempre, con ob­jeto de dar con los remedios y pasar se­guidamente al departamento de publi­cidad la magnitud de sus hallazgos.

Pues debe de haber en alguna parte un selecto grupo humano masculino en­cargado de vigilar todas aquellas lacras que, en su opinión, caracterizan únicamente a las señoras. De lo contrario, no nos tropezaríamos a diario, y en cualquier franja horaria, con alguien que nos quiere convertir en adictas a un producto que favorece el tránsito intestinal-a nosotras que, al parecer, siempre cargamos con un bulto sin digerir en el abdomen-; que nos recomienda una crema para esas feas y dolorosas varices que se nos acumulan en las piernas; que nos ayuda a disolver los gases, sin olor: se acabó la costumbre de echarnos pedos en público, que supues­tamente nos distinguía; o que alivia e incluso elimina las hemo­rroides, tan nuestras. Por no hablar de las compresas que reco­gen la orina que las mujeres mayores vamos soltando.

¿DE VERDAD ALGUIEN CREE que la incontinencia es exclusiva de las viejas damas? ¿Que no hay tío viviente sentándose con inco­modidad por culpa de las almorranas? ¿Que ellos no tienen ga­ses? ¿Que cuando se bajan los pantalones, a cierta edad, no les sobresalen las varices por encima de los calcetines ni les cuel­gan los testículos por debajo de los calzoncillos? Me temo que no es solo eso lo que, de forma subliminal, los anuncios predi­can, sino que a los hombres -rudos y viriles ellos, por naturale­za- una hemorroide, un pedo o un tufo a orina rancia se les presuponen y se les aceptan, igual que socialmente se admite que la mayor parte de los urinarios para hombres apesten a po­cilga, y que ya los limpiará alguien. Hay un camino muy corto entre la gotita que el hombre se sacude en el inodoro como culminación del rudo pipí va­ronil, sin que luego tire de la cadena, y la que se queda, bragueta adentro, sazonando los calzoncillos a lo largo de una jornada forzosamente acumulativa. Ambos extre­mos huelen a lo mismo, con mayor o menor intensidad.

PERO EL OLOR, el pestazo que hay que combatir con toda clase de productos, es cosa de mujeres, y no solo de aquellas que, periclitadas para todo lo demás, debe­mos aferrarnos al derecho a consumir pañales para la su­puesta incontinencia y pasti­llas para desatascar los intestinos, pegamento para la dentadura postiza y otras amenidades paliativas. Tam­bién las jovencitas, mujeres al fin, tenéis que resignaros a vuestras limitaciones. Pues solo presuponiendo que sois cor­tas de entendederas se pueden anunciar tampones que, en su último modelo, no te destrozan la vagina como los que os ha­béis venido poniendo durante los últimos años. Ese cuento de que los tampones desvirgan -pues tal es el retrógrado mensa­je sutil- si no han sido previamente encerados y redondeados por el fabricante. Cosa más ridícula, habrase visto.

La culminación de este ataque a la dignidad de las jóvenes viene con esa propuesta en colorines de unas compresas que eliminan para siempre el olor que produce la menstruación y que quienes rodean a la mujer han tenido que soportar a lo largo de eras y más eras. Cuando sabemos que con lavarse a menudo basta.

Me temo que la mujer-mujer de Aznar reina en nuestros anuncios.

http://www.marujatorres.com

1 comentari (+add yours?)

  1. mgismera
    oct. 19, 2012 @ 15:33:04

    Un punto de vista muy femenino del reflejo de una sociedad machista en la publicidad. Aunque.. nunca tendremos muy claro si esos vitalinea o esas nuevas copresas sin olor, no responden a una demanda del propio público femenino o son las agencias las que crean la necesidad.

    Eso si, calzoncillos que absorban “la gotita”, me apunto la idea, tiene futuro.

    Para ver mas cosas del mundo de la publicidad mira mi blog: thenewadworld.wordpress.com

    M'agrada

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