La realidad de las esclavas del siglo XXI

esclavas s XXI

Infografía: André Gianzo

EVA DALLO – Actualizado: 09/05/2015 El Mundo

 

Se imaginan un mercado mundial en el que los hombres tuvieran un precio, pudieran encargarse por teléfono, sirvieran para saldar deudas o fueran moneda de cambio en matrimonios exprés con fines sexuales? Por difícil que resulte pensarlo, exactamente esto es lo que sucede hoy en día, en pleno siglo XXI, con millones de mujeres en todo el planeta. La trata de personas para la prostitución afecta en estos momentos a casi dos millones, miles de las cuales acaban en España, tercer país del mundo en consumo de esta práctica. En naciones del Sudeste Asiático como Camboya, el tráfico de niñasestá a la orden del día, y en Egipto y otros países árabes se celebran matrimonios que duran apenas unas horas, lo que al final constituye una forma de prostitución encubierta. Es el precio que se paga por nacer mujer en algunos lugares del globo.

 

Trata de mujeres

El tercer negocio más lucrativo que existe en el mundo según Anesvad (ONG para el desarrollo), y uno de los más inhumanos: según la Convención de La Haya, la trata de mujeres para su explotación sexual constituye un delito de lesa humanidad. En palabras de la exactriz, presentadora y actual directora de documentales, Mabel Lozano, es “la esclavitud del siglo XXI“. La oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito considera España uno de los principales países de destino de las redes que explotan y extorsionan a mujeres y menores y a sus familias. No en vano, añade, somos la tercera nación en consumo de prostitución -un 39% de los españoles ha usado estos servicios-, solo superada por Puerto Rico, con un 61%, y Tailandia, donde se alcanza un terrorífico 73%. “Además, la mayoría de las mujeres que hemos atendido comenzaron siendo menores de edad”, explica Rocío Mora, de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAM).

“Este negocio genera cada año unos 32.000 millones de euros, solo superado por el narcotráfico y el contrabando de armas”, continúa Mabel Lozano, que detalla: “Los clubs de alterne las encargan y mandan dinero a las redes”. Sabe de lo que habla, pues lleva ya una década dedicada a investigar este tema, y acaba de estrenar su último documental, ‘Chicas nuevas 24 horas’, en el Festival de Málaga. La producción es parte de un proyecto con el mismo nombre sobre la trata en Paraguay, Perú y Argentina. “Es un abuso y una explotación que nunca habían resultado tan baratos y que incentivamos con la demanda en países como España”, afirma.

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Mujeres nigerianas. Foto: Gtresonline

 

Según las cifras del sector -que invariablemente se quedan cortas-,2,4 millones de personas son actualmente víctimas de la trata en el mundo. De ellas, señala Naciones Unidas, 1,92 millones se ven abocadas a la explotación sexual, y un 98% de estas, son mujeres. A nivel global, y según The Freedom Project, la mayoría procede de Albania, Bielorrusia, Bulgaria, China, Lituania, Nigeria, Moldavia, Rumanía, la Federación Rusa, Tailandia y Ucrania. Los destinos suelen ser Europa Occidental, el Oeste africano, Asia, los países del Golfo y Norteamérica. En México, la ciudad de Tenancingo ostenta el dudoso honor de ser la capital del tráfico sexual del mundo, y gran parte de sus 10.000 habitantes se dedican de una u otra manera a la prostitución, según la revista Newsweek.

Tráfico de niñas en Camboya

Triste variante de la trata de mujeres, esta práctica tiene en Svay Pak, Camboya, su mayor y más horrible representación. Este suburbio de Phnom Penh, que cuenta con 4.000 habitantes, es probablemente el último lugar donde un niño debiera nacer: según la ONG Agape International Missions, en 2010 el 90% de los menores de entre ocho y 12 años eran víctimas de explotación sexual. Aquí las pequeñas vírgenes tienen un precio y son vendidas por su familia. Es el principal centro de pedofilia del mundo, pero no el único donde se da la esclavitud infantil. Según la agencia de noticias Reuters, Benin, Gabón, Gambia y Costa de Marfil son los países en los que se alcanzan las cifras más altas, con diferentes objetivos; en el primero se calcula que hay hasta 80.000 niños esclavos, muchos de los cuales lo son para la explotación sexual.

 

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Niña nigeriana. Foto: Gtresonline

 

 

 

Matrimonios ‘take away’ en Egipto y el Magreb

Por unas horas, unos días, algunas semanas o, en pocas ocasiones, la vida entera. Pero en todos estos casos, por dinero. Son los matrimonios exprés entre ciudadanos “en la zona del Golfo, o en Jordania. Dado que la prostitución está prohibida en los países árabes, se casan con jóvenes de las naciones más pobres del área para acostarse con ellas, en una forma precisamente de prostitución encubierta”, explica Basel Ramsis. Este egipcio es el director del documental Sokar Barra (Azúcar aparte), que refleja un fenómeno que comenzó en los 70 con el aumento de la riqueza en las naciones del Golfo. “Para ello se firma un contrato entre el padre y el cliente que se rompe después”, añade Ramsis. El realizador alerta de que el fenómeno se ha extendido a lugares como Sudán, Yemen o a los campos de refugiados de Siria. En ocasiones las propias familias propician la actividad y acaban viendo a sus hijas como mercancía. O a sus esposas. “Casó a su mujer tres veces para comprarse una casa”, relata una de las protagonistas del documental respecto a un compatriota. El dinero que reciben a cambio se considera la dote que en los países árabes el novio debe pagar a la familia de la chica al casarse. “Así todo se hace conforme a su moral”, matiza Basel.

Sudán y Ruanda

Son dos de los países africanos en los que tradicionalmente, e igual que en el caso anterior, se paga dote a la familia de la novia. En tiempos la cuantía se establecía en cabezas de ganado y tenía un significado simbólico, pero hoy en día se entrega dinero, y cantidades que, según denuncia la organización ‘Girls Not Brides’, aumentan de forma incontrolada. Además, los montantes que las familias pueden recibir por niñas hace que los matrimonios sean cada vez más precoces, también porque así consiguen antes el dinero. Según el Ministerio de Asuntos Sociales de Sudán, la mitad de las chicas entre 15 y 19 años del país ya están casadas. Lo mismo sucede en Kenia, según Ayuda en Acción: “Aquí la negociación se complica cuando se exigen además prácticas perjudiciales, como la mutilación genital femenina”.

 

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Mujeres en La Habana. Foto: Gtresonline

 

En Afganistán la antigua tradición de la dote, que originalmente pretendía compensar a los padres por el esfuerzo que habían hecho para cuidar y dar estudios (cuando los tenían) a sus hijas, ha acabado convirtiéndolas en mercancía. A veces las niñas se utilizan para saldar deudas: si un padre debe una cantidad de dinero puede casarlas con el acreedor o con un vástago del mismo.

 

Vietnam, proveedor de China

Tras décadas bajo la política del hijo único, que ha provocado abortos selectivos por parte de parejas que prefieren un niño a una niña, las mujeres en China escasean. El ratio es hoy en día de 118 hombres por cada cien, según las estadísticas del Gobierno de Pekín. Además, en el gigante asiático la dote sigue siendo una costumbre extendida, y tan oficializada que existen diferentes precios para novias según las regiones. Lo que, como en otros países, comenzó siendo una ayuda para la vejez de los padres de la novia en compensación por llevarse a una hija que podría haberles acompañado y ayudado en los últimos años de su vida ha acabado convirtiéndose en un fardo que ralentiza considerablemente los matrimonios. A todos estos ‘problemas’ se ha encontrado una triste solución en los países del Sudeste Asiático, donde las novias abundan y son bastante asequibles. Concretamente, 20.000 yuanes, unos 3.000 euros, según la revista ‘Online Business Insider’, es el precio por el que las familias venden a sus hijas en determinadas zonas de Vietnam. Esto ha provocado la proliferación del tráfico desde este país hacia China de mujeres forzadas a casarse.

Esclavas en el siglo XXI, y no es una metáfora

Mauritania, Uzbekistán, Haití, Qatar, la India, Paquistán, República Democrática del Congo, Sudán, Siria y la República Centroafricana. Estos son, según el Índice de la Esclavitud Global 2014 (‘The Global Slavery Index 2014’), los países donde prevalece la esclavitud actualmente, con mujeres y niños forzados a realizar labores domésticas, industriales, agrícolas, sexuales e incluso mineras. Pero no los únicos. Mauritania fue el último lugar del mundo en abolir la esclavitud, en 1981, pero sigue arraigada en su sociedad y afecta al 20% de la población: pasa de generación en generación a los descendientes de africanos negros ‘capturados’ por bereberes y beduinos.

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Mujeres indias. Foto: Gtresonline

 

Mientras que las que tienen este estatus se dedican a las tareas del hogar y a cuidar de los hijos de sus ‘amos’, los niños se encargan del pastoreo y trabajan en los campos. Mujeres y niñas de países limítrofes, como Gambia y Mali, sufren el mismo destino en el territorio que linda con el Sahara Occidental. En el Este de República Centroafricana son las milicias las que las secuestran en el entorno rural para después esclavizarlas sexualmente y como mano de obra en las minas. Asimismo, en Nigeria los trabajos forzados se dan en el sector doméstico, la industria sexual, las canteras y la agricultura.

En países del Golfo como Qatar o Emiratos Árabes Unidos mujeres emigrantes de Asia y del África subsahariana son empleadas comotrabajadoras del hogar en condiciones de explotación, con sus pasaportes e ínfimos salarios retenidos, y cualquier intento de revertir esa situación es criminalizado. Similares casos se dan en la India, Sri Lanka, Nepal, Paquistán, Bangladesh y las Filipinas. El IS (Estado Islámico) secuestra y vende a mujeres de la etnia Yazidí como esclavas sexuales en matrimonios forzados por cantidades como 10 dólares (apenas nueve euros). Pero no hace falta irse tan lejos para encontrar esclavas en el siglo XXI: muchas de las mujeres provenientes de Europa del Este que mendigan en las calles de las grandes ciudades españolas lo son.

 

1 comentari (+add yours?)

  1. Des de Collserola
    ag. 03, 2016 @ 11:00:42

    Ens horroritza sentir parlar d’esclavitut i tendim a pensar que això passa en països llunyans i poc desenvolupats, però la realitat ens demostra que no cal anar gaire lluny per veure aquestes situacions.
    Les xifres sobre prostiució alerten de que Espanya és un dels països amb taxes més elevades i és del tot corrent i acceptat l’ús de la paraula puta com a gran insult (mai apareix el client). I si parlem del treball domèstic les coses no estan gaire millor. Fa quatre anys va haver un intent de que es donessin d’alta a la seguretat social totes les persones que exercien aquesta activitat, el resultat va ser ridícul: la majoria segueixen sense contracte i sense cap assegurança ni reconeixement de la seva activitat. Aquesta situació també és esclavatge. És aprofitar-se de la situació de necessitat que pateixen moltes vegades aquestes persones. I ja sabem que sempre reben els esgraons més débils de la cadena.

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