No diga esclavos, diga esclavas

 

DAVID RUIZ MARULL

30/07/2018 – La Vanguardia

Hay más de 40 millones de personas en todo el mundo sometidas a trabajos forzados y matrimonios obligados, y el 71% son mujeres

Una mujer rohingya, en un campo de refugiados. Las mujeres son las que más sufren la esclavitud moderna (iStock Editorial)

Esclavos en barcos de pesca o en fábricas de ropa, mujeres a las que se obliga a casarse en contra de su voluntad, personas que son forzadas a delinquir o explotadas sexualmente. En pleno siglo XXI sigue habiendo más de 40 millones de esclavos en todo el mundo, y el 71% son mujeres, según el informe anual de la fundación Walk Free .

No hay esquina en el planeta que quede libre de esta lacra, aunque son África y Asia las dos zonas más afectadas. Corea del Norte es, por ejemplo, el país con un índice más elevado de esclavitud, con uno de cada diez habitantes afectados (se estima que unos 2,6 millones en total), víctimas de su propio estado, que ha convertido “los trabajos forzados en parte central de su sistema político”.

Al país norcoreano le sigue Eritrea, donde el régimen del presidente Issayas Afewerkitambién no solo hace años que somete a su población a la esclavitud, sino que también promueve “las desapariciones forzadas, torturas, violaciones y asesinatos” y ha sido acusado por la ONU de crímenes contra la humanida

Burundi, la República Centroafricana, Afganistán, Mauritania, Sudán del Sur, Pakistán, Camboya e Irán completan los primeros puestos del índice elaborado por Walk Free con datos del año 2016, la organización fundada por el magnate australiano Andrew Forrest para combatir la esclavitud moderna.

Más de 24 millones son esclavos en trabajos forzados y, otros 15 millones, son forzados a casarse (Walk Free Foundation)

 

“Cualquier situación de explotación que una persona no puede abandonar a causa de amenazas, violencia, coerción, abuso de poder o engaños” es esclavitud, según define esta fundación. En su informe anual hay datos tan curiosos como el hecho de que Estados Unidos, por ejemplo, tenga más esclavos que Venezuela (403.000 en EE.UU. frente a los 174.000 del país sudamericano).

El país estadounidense es, además, el principal importador de artículos que probablemente han sido fabricados por mano de obra esclava en otros territorios. Walk Free estima que 89 millones de personas han experimentado, aunque sea temporalmente, alguna forma de esclavitud moderna en los últimos cinco años.

Pese a ser ilegal en todo el mundo, los países del G20 han importado productos fabricados por mano de obra esclava por valor de más de 300.000 millones de euros. Artículos como mariscos de Tailandia, componentes electrónicos de Malasia, cacao de Ghana y Costa de Marfil o carbón de Corea del Norte.

“Un amigo me ofreció un trabajo. Al día siguiente cogí un taxi en dirección a Tailandia. Un hombre nos ofrecía 150 libras para trabajar en la construcción y aceptamos. Pero nos llevaron a un puerto y, de ahí, a un barco. Estuve navegando durante días antes de saber que los tailandeses nos habían vendido para trabajar de pescadores. Tras nueve meses en el mar, supe que tenía que escapar”, explica Yum, un camboyano de 29 años, que ofreció una entrevista a Walk Free.

Pese a saber que lo vendieron como a un esclavo, Yum no descarta buscar de nuevo un empleo en Tailandia. “Tengo un recién nacido, una mujer y ninguna perspectiva de encontrar un trabajo aquí”, asume.

De los 40,3 millones de esclavos en todo el mundo, el 71% son mujeres. Ellas constituyen el 99 por ciento de las personas forzadas en la industria del sexo, el 58% obligadas a realizar trabajo doméstico, el 40% de las victimas del trabajo forzado por los estados y el 84 por ciento de los damnificados por matrimonios obligados.

Anita, una niña de apenas 10 años de Kenia que forzaron a casarse. “Yo estaba con las vacas en la granja cuando vino mi padre y me dijo que ya era hora de desposarme. Cuando me practicaron la ablación, los ancianos dijeron que solo debía tener un marido. Él tenía 55 años y yo estaba muy confundida”, cuenta.

“Nueve meses después, como aún no le había dado ningún hijo, mi marido empezó a ordenarme que hiciera los trabajos más difíciles. Entonces decidí escapar. El me golpeó tan fuerte en una pierna que no paraba de sangrar. Me llevaron con unas monjas y comencé la escuela en 2013. Espero ser médico”, explica la joven, que ahora tiene 15 años.

Según la fundación Walk Free, en algunas partes del mundo, las jóvenes y las mujeres se ven obligadas a casarse a cambio de un pago a sus familias, la cancelación de una deuda, para resolver disputas familiares o para asegurar la entrada de otra persona en el país. En algunas sociedades, una mujer todavía puede ser heredada por el hermano de su esposo fallecido.

En Europa hay el 9% de los esclavos mundiales (Walk Free Foundation)

 

Los matrimonios forzados incluso pueden tener lugar para que un violador escape de las sanciones penales casándose con su víctima, generalmente con el consentimiento de su familia. En países donde hay conflictos bélicos, las mujeres son secuestradas por grupos armados y obligadas a casarse con los combatientes.

En el caso de España, la esclavitud moderna afecta a 2,3 de cada mil habitantes o a unas 105.000 personas, según las estimaciones del informe. La respuesta del Gobierno español se sitúa, según Walk Free, entre las mejores del mundo junto al Reino Unido, Suecia, Bélgica, Noruega, Portugal, Estados Unidos, Países Bajos, Croacia y Montenegro.

 

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